Las infecciones de transmisión sexual (ITS) crecen en Argentina a un ritmo sostenido, pese a que nunca hubo tanta información ni tantas herramientas de prevención y testeo. Especialistas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) advierten sobre el aumento de los casos y señalan que el fenómeno responde a múltiples factores sociales y sanitarios.

Según el Boletín Epidemiológico Nacional, la curva comenzó a acelerarse desde 2015. En 2019 se notificaron 25.225 casos de sífilis y en 2025 se alcanzó el máximo histórico, con 46.779 casos, un 75,6% más que en 2022.

La mayor parte de los casos se concentra entre los jóvenes: el 76% corresponde a personas de entre 15 y 39 años, mientras que el grupo de 20 a 24 años presenta la mayor incidencia. En el Laboratorio de Salud Pública de la Facultad de Ciencias Exactas de la UNLP se realizan testeos gratuitos y confidenciales de VIH y sífilis, sin turno previo, con resultados disponibles en unos 15 a 20 minutos.

Las especialistas remarcan que el aumento de los testeos y las mejoras en los sistemas de notificación explican solo una parte del crecimiento. También existe, según advierten, una mayor exposición a los agentes de transmisión sexual. A su vez, muchas personas mayores dejan de considerarse en riesgo luego de años de relaciones estables y llegan al diagnóstico de manera tardía.

Uno de los cambios centrales es la pérdida del temor que durante décadas estuvo asociado al VIH. La infectóloga Silvia González Ayala señala que, al convertirse en una enfermedad crónica y tratable, la prevención dejó de estar vinculada principalmente con el miedo a la muerte. Desde las ciencias sociales, Licia Pagnamento coincide en que las estrategias de cuidado deben adaptarse a las nuevas formas de construir vínculos y relaciones.

En ese escenario también influyen las dificultades para negociar el uso del preservativo, las desigualdades de género y las relaciones de poder. Las especialistas advierten además que muchas ITS pueden pasar inadvertidas porque no producen síntomas o presentan manifestaciones leves e inespecíficas, lo que favorece los diagnósticos tardíos.
La sífilis puede desaparecer de manera momentánea sin tratamiento, pero eso no significa que la infección haya sido curada. En las mujeres, algunas lesiones pueden aparecer en zonas internas y pasar desapercibidas. La demora en el diagnóstico puede generar complicaciones, especialmente durante el embarazo.

Frente a este escenario, las especialistas destacan la importancia del testeo, el diagnóstico y el tratamiento temprano, además de una educación sexual sostenida. En la UNLP, el dispositivo de asesoramiento y testeo también permite articular rápidamente la atención médica cuando se obtiene un resultado reactivo.

El virus del papiloma humano (VPH), por su parte, es la ITS más frecuente. Si bien muchas infecciones desaparecen espontáneamente, algunos tipos de alto riesgo pueden generar lesiones precursoras y, con el paso de los años, distintos tipos de cáncer. Por eso las especialistas resaltan el valor de la detección y, especialmente, de la vacunación incluida en el Calendario Nacional.

Las expertas coinciden finalmente en que el aumento de las ITS no puede explicarse ni resolverse desde una única perspectiva. La prevención requiere información, acceso al testeo, atención sanitaria, educación y capacidad para tomar decisiones sobre el propio cuidado, en un trabajo que involucre al sistema de salud, las escuelas, las familias y otras instituciones sociales.