Intereses, habilidades, salida laboral y orientación vocacional son algunas de las variables a tener en cuenta. Cuáles son las carreras más elegidas en la UBA y la UNLP y qué herramientas ofrecen las universidades para decidir.

El último año del secundario trae consigo una de las preguntas más difíciles para muchos adolescentes: qué estudiar. La decisión suele vivirse con ansiedad, entre la presión familiar, las expectativas propias y la incertidumbre sobre el futuro laboral. Sin embargo, los especialistas coinciden en que no se trata de una elección definitiva ni irreversible, sino de un proceso que puede acompañarse con información y herramientas.

Conocerse a uno mismo

El primer paso es mirar hacia adentro. Qué materias resultan más atractivas, qué actividades generan entusiasmo, en qué tipo de tareas se pierde la noción del tiempo y qué habilidades destacan los demás son preguntas que ayudan a orientar la búsqueda. También importa pensar en qué tipo de vida laboral se imagina: trabajar en equipo o de forma independiente, en una oficina o al aire libre, con personas, con datos o con la naturaleza.

Un error frecuente es elegir solo por la salida laboral o por lo que hacen los padres o los amigos. Los orientadores advierten que muchos jóvenes eligieron pensando en la salida laboral sin preguntarse si era lo que les gustaba. La salida laboral es una variable importante, pero una carrera que no despierta interés es difícil de sostener durante cinco o seis años.

Investigar las carreras

Una vez definidas algunas áreas de interés, conviene investigar a fondo. Leer los planes de estudio permite saber qué materias se cursan, cuántos años dura la carrera y qué orientaciones ofrece. Muchas veces, carreras con nombres parecidos tienen contenidos muy distintos, y otras poco conocidas pueden ajustarse mejor a lo que se busca.

También es útil hablar con estudiantes avanzados y graduados, que pueden contar cómo es la cursada y en qué trabajan. Asistir a clases abiertas, charlas informativas y ferias de carreras ayuda a conocer las facultades por dentro.

Los test vocacionales

Los test vocacionales son una de las herramientas más consultadas. Existen versiones online gratuitas que, a partir de preguntas sobre gustos, habilidades y preferencias, sugieren áreas de estudio afines. Son masivos: unas 26.000 personas usan cada mes en la Argentina un test online de uno de los portales más conocidos.

Sin embargo, los especialistas advierten que un test no reemplaza un proceso de orientación: funciona como disparador para reflexionar, pero no da una respuesta definitiva. Por eso, lo ideal es complementarlo con talleres de orientación vocacional, individuales o grupales, que muchas escuelas, municipios y universidades ofrecen sin costo.

Qué ofrecen la UBA y la UNLP

La Universidad de Buenos Aires (UBA) cuenta con la Dirección de Orientación al Estudiante, que desarrolla el programa «Educación para la Orientación». Ese programa busca acompañar a los jóvenes en su preparación para la transición a los estudios superiores, a otras formaciones y al mundo del trabajo, mediante talleres para alumnos de los últimos años de escuelas secundarias públicas porteñas. Esa dirección también elaboró la «Guía práctica de orientación vocacional: claves para elegir tu carrera», editada por Eudeba. Además, la UBA ofrece un programa de preingreso denominado «La previa de la UBA».

En la UBA, el ingreso se realiza a través del Ciclo Básico Común (CBC), que puede cursarse en forma presencial en sus sedes o de manera virtual a través de UBA XXI. Como el CBC incluye materias compartidas por diversas carreras, cumple además un importante rol orientador.

La Universidad Nacional de La Plata (UNLP), por su parte, tiene un sistema de ingreso propio en cada facultad, con cursos de ingreso y nivelación que varían según la carrera. Cada unidad académica difunde sus carreras en jornadas y actividades abiertas para estudiantes secundarios.

Las carreras más elegidas

Las carreras tradicionales siguen dominando las preferencias. En la UBA, se inscriben al CBC anualmente unos 54 mil estudiantes, y las carreras más elegidas suelen ser Medicina (8.005), Psicología (5.943) y Abogacía (3.596). Ese podio se mantiene inamovible desde 2016. Detrás suelen ubicarse Contador Público y Arquitectura: en 2022, tras Medicina, Psicología y Abogacía se anotaron 2.800 estudiantes en Contador Público y 2.746 en Arquitectura.

Al mismo tiempo, crecen las carreras vinculadas con la tecnología. Ciencia de Datos e Ingeniería Informática muestran un crecimiento, e Ingeniería en Informática también está en el top ten de las carreras más elegidas. Según los especialistas, una de las razones es la percepción generalizada entre los jóvenes de que hay carreras con más futuro y más demanda laboral que otras.

En la UNLP, el área de la salud también encabeza las preferencias con la Facultad de Ciencias Médicas y la de Psicología como las más buscadas.

Una decisión que puede cambiar

Por último, los especialistas recuerdan que cambiar de carrera no es un fracaso. Muchos estudiantes descubren su verdadera vocación durante los primeros años de cursada, y el tránsito por una carrera nunca es tiempo perdido. Elegir con información, darse tiempo y pedir acompañamiento son las mejores herramientas para dar el primer paso hacia la vida universitaria.