El 5 de abril de 1818 se libró la Batalla de Maipú, un enfrentamiento decisivo en el proceso independentista de América del Sur que consolidó la libertad de Chile.
El combate tuvo lugar en las cercanías de Santiago y enfrentó al Ejército de los Andes, comandado por José de San Martín, con las fuerzas realistas españolas.
La victoria patriota fue contundente y permitió asegurar la independencia chilena, que había sido proclamada meses antes pero aún no estaba garantizada en términos militares.
Tras el triunfo, San Martín se reunió con Bernardo O’Higgins en el llamado “Abrazo de Maipú”, un gesto que simbolizó la unidad entre ambos ejércitos y el avance del proyecto emancipador en la región.
La batalla no solo resultó clave para Chile, sino que también abrió el camino para la siguiente etapa del plan continental de San Martín: la expedición al Perú, considerado el principal bastión del poder español en Sudamérica.
A más de dos siglos, la Batalla de Maipú es recordada como uno de los hitos fundamentales en la historia de la independencia latinoamericana.