El 6 de abril de 1896 se inauguraron en Atenas los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna, un acontecimiento que marcó el renacimiento de una tradición milenaria y dio origen a uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
La iniciativa fue impulsada por el pedagogo francés Pierre de Coubertin, quien promovió la recuperación de los juegos inspirados en las competencias atléticas de la antigua Grecia. Su objetivo era fomentar la educación, la paz y la cooperación entre las naciones a través del deporte.
Aquella primera edición contó con la participación de atletas de 14 países, que compitieron en disciplinas como atletismo, gimnasia, natación, ciclismo y esgrima, entre otras. La elección de Atenas como sede tuvo un valor simbólico, al tratarse de la cuna histórica de los Juegos Olímpicos originales.
El éxito de esa convocatoria sentó las bases del movimiento olímpico moderno, que desde entonces se celebra cada cuatro años —con interrupciones en períodos de guerra— y convoca a miles de deportistas de todo el mundo.
En reconocimiento a este hito, la Organización de las Naciones Unidas proclamó el 6 de abril como el Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz. La conmemoración busca destacar el papel del deporte como herramienta para promover la inclusión social, la igualdad y la convivencia pacífica entre los pueblos.
A más de un siglo de aquella primera edición, los Juegos Olímpicos continúan siendo un símbolo global de encuentro entre culturas, competencia deportiva y valores compartidos.