El radicalismo bonaerense selló anoche un esquema de conducción provisoria en clave de cogobierno entre las facciones de Martín Lousteau y Maximiliano Abad, durante un encuentro que dejó señales de consenso.
Miguel Fernández, por la línea de Abad, asumió al frente del Comité de Contingencia, mientras que Pablo Domenichini, cercano a Lousteau, lo hizo en la presidencia de la Convención.
El primer acto oficial fue la convocatoria al Foro de Intendentes para la semana próxima, con el objetivo de delinear la estrategia electoral de cara a los comicios de este año.
Al tomar la palabra, Fernández subrayó que “hoy un grupo de radicales dimos un paso maduro para poner en marcha el radicalismo provincial” y garantizó que “trabajaremos en cada sección electoral para diseñar una ingeniería que aporte certezas en estos tiempos dinámicos”.
Dentro del espacio existen visiones encontradas: algunos referentes impulsan un pacto con La Libertad Avanza, otros promueven acercamientos con sectores del PRO distanciados de la coalición libertaria y con peronistas no kirchneristas, y un tercer sector apuesta por fortalecer la identidad partidaria y competir sin alianzas.
Según fuentes del radicalismo, predominó la idea de que, de darse un entendimiento con los libertarios, éste debe canalizarse a través de las estructuras partidarias, y no mediante adhesiones individuales de dirigentes radicales a las listas de LLA. Ese mismo criterio sostiene Mauricio Macri -respaldado ayer por Cristian Ritondo- para el PRO.
Por último, Domenichini no descartó avanzar en la reunificación de los bloques legislativos, ruptura que se profundizó tras la salida de Facundo Manes, quien anunció la creación de un nuevo espacio político que presentará oficialmente el viernes.