CFK cristina kicillof

La suspensión de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en la provincia de Buenos Aires volvió a postergarse hasta la semana que viene por la falta de consensos al interior del peronismo en la Legislatura bonaerense.

En la sesión que llevó a cabo la Cámara de Diputados los sectores de Unión por la Patria (UP) alineados con Cristina Kirchner y Sergio Massa no lograron aprobar el proyecto de ley presentado en noviembre por el massista Rubén Eslaiman para suspender las primarias.

La intención era agregarle a esa iniciativa un artículo que habilitara la simultaneidad de las elecciones provinciales con las nacionales, en sintonía con la propuesta que la senadora kirchnerista Teresa García había promovido en el Senado.

No obstante, ese texto no prosperó debido a la falta de respaldo tanto de los legisladores referenciados en el gobernador Axel Kicillof, quien busca el desdoblamiento electoral, como de diversos sectores de la oposición.

La intención era tratar la propuesta sobre tablas, dado que el proyecto propuesto por La Cámpora y el Frente Renovador no tenía despacho de comisión, lo que exigía el respaldo de dos tercios de los legisladores (62 votos).

En ese escenario, el kirchnerismo y el massismo reunían 26 de los 37 votos de Unión por la Patria, mientras que los 11 restantes, alineados con el Movimiento Derecho al Futuro que lidera el gobernador, rechazaban la propuesta. Para alcanzar la mayoría requerida, necesitaban el respaldo de legisladores libertarios, macristas y radicales. Sin embargo, esos sectores optaron por no involucrarse en la disputa interna del peronismo y la propuesta naufragó.

A las 17, la Cámara de Diputados bonaerense retomó la sesión tras el cuarto intermedio iniciado a las 14 y acordó que el proyecto de Eslaiman se votará el próximo martes o jueves, «con las modificaciones que se le introduzcan» antes de su tratamiento. De este modo, podrá ingresar al Orden del Día con o sin despacho de comisión, lo que evitaría el requisito de los dos tercios y permitiría su aprobación con mayoría simple: 47 diputados. 

Con este escenario, se abren dos caminos: que La Cámpora insista en sumar la cláusula de elecciones concurrentes o que, antes de la sesión, se logre un acuerdo entre el cristinismo, el massismo y el kicillofismo, de modo que las modificaciones reflejen la postura del gobernador.

Los mensajes 

En medio de las negociaciones, intendentes, legisladores nacionales y provinciales del kirchnerismo publicaron una carta abierta con un claro mensaje para el gobernador bonaerense con un pedido de elecciones concurrentes, donde además advirtieron que un eventual desdoblamiento electoral generaría “un descalabro” y reiteraron que el modelo a enfrentar en las elecciones es el de Javier Milei a nivel nacional.

Luego, durante el cierre del ciclo «Debates del Futuro», que se llevó a cabo esta tarde en el Teatro Argentino con la participación de más de 1.700 personas, Kicillof volvió a hacer un llamado a la unidad del peronismo y pidió debatir sobre el pasado reciente para proyectar el futuro del espacio.

«Si no debatimos sobre qué pasó en el pasado, creo que no hay ningún futuro», sostuvo Kicillof, y en esa línea analizó el escenario político tras la llegada de Javier Milei a la Presidencia.

“El triunfo de Milei es el resultado de dos experiencias frustrantes: tras la década ganada, hubo un gobierno, el de Mauricio Macri, que habló de la revolución de la alegría, dijo que nadie iba a perder derechos y que íbamos a vivir mejor. Fue una frustración, un desastre y un fracaso. Fue a pedirle la escupidera al FMI, igual que ahora lo está haciendo Milei”, afirmó el mandatario.

El gobernador sostuvo que “esa experiencia antiperonista y gorila no podía salir bien” y que fue “un muy mal gobierno”. “Ellos decían que no volveríamos nunca más, y volvimos. Entonces, gobernó muy mal el antiperonismo, un gobierno de derecha. Después, por mérito nuestro y por los problemas que tuvieron ellos, ganamos en unidad. Pero cuando uno hace balance y saldo, salió mal. Nuestro gobierno salió mal. Ganó Milei”, reconoció.

Kicillof llamó a la reflexión y pidió evitar “explicaciones simplistas” o la búsqueda de culpables dentro del espacio. “Tenemos una tarea de reflexión, análisis, autocrítica y ponernos de acuerdo. No para echarnos la culpa y pasar factura, sino para adelante. Es un tema de futuro discutir qué nos pasó y qué no anduvo bien, para no repetirlo”, subrayó.

El mandatario bonaerense insistió en la necesidad de un debate interno “fraternal, autocrítico y generoso”, en el que se admitan diferencias y enojos. “No se puede no dar una discusión después de lo que ocurrió. Estamos de nuevo disputando con un gobierno como el de Macri pero más duro para los sectores populares, la clase media, los jubilados y los trabajadores, por lo que tenemos otras responsabilidades”, advirtió.

En ese sentido, pidió construir una propuesta que genere confianza y entusiasme a la sociedad. “Si no somos capaces de dar estas discusiones, no tenemos remedio”, sentenció. También advirtió sobre los ataques internos dentro del peronismo: “No hay que tildar de traidor al que plantea esto. No vengo a tirarle toscas a nadie. No es el método y generamos un espectáculo bastante triste”.

También, sostuvo que su intención es abrir un debate constructivo y contener a quienes se alejaron del espacio. “Pretendo tener una discusión fraternal, compañera y poder solucionar esto», continuó y reconoció desear «contener a los sectores que se sintieron excluidos y se fueron”.

En su mensaje, Kicillof insistió en la necesidad de «votar en dos días distintos», planteó que ello «permitirá que la elección no sea un caos ante el nuevo sistema que impuso Milei» y subrayó que «buena parte de los intendentes piden desdoblar» y resaltó: «Necesitamos que no entre la motosierra en la Legislatura, en el Congreso y en los concejos deliberantes».

«Convoco a un frente donde estén incluidos todos los sectores, a la dirigencia política, a los sectores productivos, organizaciones, movimientos y trabajadores que quieran ponerle un freno a Milei. Es un momento de pensar y de construir una alternativa política que vuelva a gobernar la Argentina. Nadie tiene la vaca atada, ni la verdad absoluta, tenemos que discutir, sin agredir al que piensa distinto, sino militar, construir y debatir», cerró.

Más allá de esos intercambios públicos entre las dos tribus de Unión por la Patria, lo cierto es que las conversaciones entre el kirchnerismo y el kicillofismo están virtualmente congeladas. No hay puentes tendidos ni señales de un acercamiento inmediato. Pero el reloj avanza y en el peronismo todos saben que, sin un horizonte de recomposición, el riesgo no es menor: Milei ya les ganó una vez y, si la fractura persiste, puede volver a hacerlo en las legislativas.