El sorpresivo paso al costado de José Luis Espert como primer candidato a diputado nacional por La Libertad Avanza (LLA) en la provincia de Buenos Aires reactivó una pulseada política y judicial en torno a la posible reimpresión de la Boleta Única de Papel (BUP), una maniobra que el peronismo rechaza por “innecesaria y costosa”.
Desde el oficialismo bonaerense aseguran que más del 60% de las boletas ya están impresas y que una nueva edición implicaría un gasto extra estimado en $15.000 millones, lo que duplicaría el presupuesto electoral previsto. “No tiene sustento legal ni económico”, resumieron fuentes del entorno de Axel Kicillof.
El trasfondo del caso Espert
La renuncia de Espert se produjo tras la polémica por sus vínculos con el empresario Fred Machado, detenido en Río Negro por una causa de narcotráfico. A raíz de esa decisión, el Gobierno nacional pretende que la Justicia autorice una nueva impresión de la BUP para reemplazar su nombre por el de Diego Santilli, aunque el cambio aún debe ser avalado por el juez federal con competencia electoral, Alejo Ramos Padilla.
En el peronismo, sin embargo, remarcan que la instancia de correcciones de boletas ya está cerrada. “Las audiencias públicas se realizaron hace más de dos semanas y la impresión está avanzada”, explicó la senadora bonaerense y candidata de Fuerza Patria, Teresa García, quien anticipó que el juez deberá escuchar la opinión de las quince fuerzas que integran la boleta.
Un costo “sin precedentes”
El debate por la reimpresión abrió otro frente: el del gasto público. Según cálculos de Fuerza Patria, volver a imprimir las boletas costaría $15.000 millones adicionales, que se sumarían a los $43.000 millones ya presupuestados para la impresión regular (unos $52.000 millones con IVA incluido).
“El costo total sería inédito en la historia electoral argentina”, advirtieron desde el espacio que encabeza Jorge Taiana. Para dimensionar el impacto, mencionaron que ese monto equivale a casi 38 mil jubilaciones mínimas, 10 mil sueldos docentes o dos campus universitarios completos.
El dirigente massista Sebastián Galmarini fue más tajante: “Van a gastar 14 mil millones por el capricho de poner a Espert y bajarlo dos semanas antes. Todo mientras dicen que no hay plata para universidades, salud ni jubilaciones”.
Desde el Frente Renovador, el diputado Rubén Eslaiman, además presentó un proyecto en
recho de la reimpresión de la Boleta Única de Papel en la provincia de Buenos Aires. «La ley es clara: la boleta se imprime una sola vez. Reimprimir por la renuncia de un candidato es un privilegio indebido. Solicitamos a la Justicia Electoral que mantenga el criterio vigente de una sola impresión. Es lo que manda la ley y lo que protege la equidad del proceso», dijo.
«La boleta ya impresa sigue siendo válida. La ciudadanía vota opciones políticas, no personas individuales.
La Ley 27.781 establece que la impresión debe hacerse una sola vez, en cantidad equivalente al padrón +5%. Esto garantiza igualdad y austeridad. Volver a imprimir por un caso individual rompe ese principio. Aceptar esa pretensión: viola la igualdad entre fuerzas, genera gasto innecesario y abre la puerta a nuevos reclamos por cualquier modificación de listas».
Unión Federal también se planta
Desde Unión Federal, la fuerza que lleva al intendente de Esteban Echeverría, Fernando Gray, como candidato, presentaron un escrito ante la Junta Electoral Nacional para frenar cualquier intento de reimpresión. El planteo, firmado por los apoderados Margarita Lavie y Daniel Madeo, sostiene que la ley electoral ya contempla un mecanismo claro: el corrimiento ascendente, por el cual la segunda candidata, Karen Reichardt, debería ocupar el primer lugar en la lista.
“Modificar la boleta ahora implicaría un gasto millonario y un atropello al calendario electoral”, advirtió Gray, quien también remarcó que el criterio de corrimiento garantiza el cumplimiento del cupo femenino.
Qué puede pasar ahora
Mientras tanto, en el Pasaje Dardo Rocha de La Plata —una de las sedes donde la Justicia electoral organiza el material—, el proceso de armado de bolsines y talonarios continúa. Cada padrón de mesa incluye 350 boletas más un 5% adicional, que ya están listas para ser distribuidas.
Fuentes judiciales señalaron que cualquier decisión sobre una eventual reimpresión deberá ser resuelta con celeridad, dado que los plazos para el despliegue logístico en territorio bonaerense ya están corriendo.
Desde el entorno de Kicillof fueron categóricos: “La boleta no debe reimprimirse. Sería ilegal, costosa y una irresponsabilidad en este contexto económico”.