Aunque faltan más de dos años para la elección a gobernador, en el peronismo bonaerense ya nadie disimula que la carrera por la sucesión de Axel Kicillof ya se largó: reuniones políticas, recorridas por el interior, fotos, actos partidarios y actividades sectoriales forman parte del menú de una tropa de dirigentes que empezó a moverse en clave provincial mucho antes de que arranque formalmente la campaña de 2027.
El dato que sobresale en el PJ es que, pese a la interna que atraviesa al oficialismo bonaerense, por ahora se mantiene un acuerdo tácito de no agresión entre los distintos aspirantes. Nadie quiere romper antes de tiempo un equilibrio delicado en un escenario donde todavía no están claras ni las reglas electorales ni el mecanismo para definir candidaturas.
En ese tablero aparecen varios nombres que ya comenzaron a levantar el perfil: Gabriel Katopodis, Julio Alak, Jorge Ferraresi, Federico Otermín, Federico Achával, Mayra Mendoza y Mariel Fernández. A ellos se suman otros dirigentes que también empiezan a sonar en las conversaciones internas, como Gustavo Menéndez, Andrés “Cuervo” Larroque, Sergio Berni y Juan Andreotti.
Uno de los más activos es Katopodis, que combina gestión con recorridas territoriales y encuentros con empresarios, sindicatos, comerciantes y universidades. El ministro bonaerense además puso en marcha una serie de charlas bajo el título “¿Cuánto futuro cabe en la provincia de Buenos Aires?”, con actividades en distintas secciones electorales.
En paralelo, Alak también aceleró su agenda política. El acto de asunción al frente del justicialismo platense fue leído dentro del peronismo como una suerte de lanzamiento provincial. En las últimas semanas sumó fotos con dirigentes de distintos espacios, desde Fernando Gray hasta Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó y Diego Bossio. La semana que viene, junto a Kicillof, lanzará un curso de formación política del PJ bonaerense.
Ferraresi, en tanto, también intensificó sus movimientos políticos y empezó a mostrarse con dirigentes y sectores del conurbano. En su entorno incluso deslizan que podría dedicarle tiempo completo a la construcción provincial más adelante.
Por fuera del esquema más cercano a Kicillof, Otermín y Achával buscan consolidar un armado propio con perfil moderado y territorial. Amplios, ambos vienen multiplicando recorridas por el interior bonaerense y se mostraron tanto en el encuentro de Peronismo Federal como en un picadito de fútbol que organizó Sergio Massa. Cerca de los dos destacan además los vínculos con intendentes jóvenes como Nicolás Mantegazza y Gastón Granados.
La que también endureció su perfil fue Mayra Mendoza. La intendenta de Quilmes se convirtió en una de las voces más combativas contra el gobierno de Javier Milei y protagonizó varios cruces públicos con funcionarios nacionales por el ajuste económico, las tasas municipales y la situación social. Al mismo tiempo, recuerda en cada aparición pública su alineamiento con Cristina Fernández de Kirchner.
En tanto, Mariel Fernández se muestra como una de las dirigentes con mayor capacidad de diálogo interno. En pocas semanas acumuló reuniones con dirigentes de perfiles muy distintos, desde Pichetto hasta Juan Grabois y Hugo Moyano.
Detrás de todos esos movimientos aparece una discusión que empieza a tomar fuerza dentro del PJ bonaerense: cómo resolver la candidatura a gobernador en 2027. Sin reelección para Kicillof y con cada vez menos expectativas de modificar la ley que limita los mandatos de los intendentes, en distintos sectores del oficialismo comenzó a crecer la idea de ordenar la interna a través de una primaria bonaerense.
La posibilidad de una PASO provincial aparece como una alternativa para canalizar las aspiraciones de una lista de postulantes que no deja de crecer. Cerca del gobierno bonaerense incluso recuerdan que la provincia tiene legislación propia y que podría avanzar con ese esquema aun cuando las primarias nacionales sigan envueltas en incertidumbre.
En el peronismo admiten que la discusión ya no pasa tanto por los nombres sino por el método. Y mientras no haya definiciones, los aspirantes seguirán acumulando kilómetros, fotos y volumen político. Porque en el PJ bonaerense la carrera por el sillón de Kicillof ya empezó hace rato.