Un informe elaborado por la Asociación de Institutos de Enseñanza Privada de Argentina (AIEPA) sobre 148 establecimientos de distintas ciudades bonaerenses y del resto del país advirtió que apenas dos de cada diez escuelas cuentan con protocolos definidos para el uso de IA por parte de los alumnos, al tiempo que más de la mitad de los docentes percibió que los estudiantes recurren a estas aplicaciones con frecuencia.
“El estudio confirma que estamos en una etapa inicial, en la que la innovación corre más rápido que la regulación interna. Los docentes y los estudiantes ya interactúan con estas herramientas, pero lo hacen sin un marco institucional común que brinde certezas. Nuestro rol es reconocer esa brecha y trabajar para que las escuelas puedan definir pautas claras y seguras”, señaló Martín Zurita, secretario ejecutivo de AIEPA.
Según el relevamiento, un 65% de los educadores describió la postura general frente a la IA como “mixta”, una combinación de expectativa y dudas, mientras que solo un 7,5% la definió como mayoritariamente positiva y un 10% expresó una mirada negativa.
El dato más contundente se registró en torno a la preparación del plantel docente: el 77,5% reclamó capacitación urgente y obligatoria en IA aplicada a la educación, otro 20% pidió instancias optativas y apenas un 2,5% consideró suficiente la formación actual. Seis de cada diez admitieron no haber recibido nunca un curso específico, aunque manifestaron interés en hacerlo.
En cuanto a las prácticas cotidianas, el 68% de los docentes reconoció usar alguna herramienta de IA, en la mayoría de los casos de manera ocasional o exploratoria. Solo un 19% aseguró hacerlo en forma habitual y un 11% manifestó no tener interés en incorporarla. Entre los directivos, se observó un uso más frecuente y mayor disposición a implementar protocolos que entre el cuerpo docente.
“La inteligencia artificial no puede quedar librada al azar ni al uso individual, porque su impacto trasciende lo pedagógico e involucra también cuestiones éticas y sociales. La formación docente es el primer paso para transformar la incertidumbre en una oportunidad”, advirtió Zurita.
El dirigente concluyó que “el relevamiento dejó un mensaje claro: sin protocolos definidos y con una demanda creciente de capacitación, la IA se convirtió en un factor disruptivo que obliga a repensar la enseñanza. Ya la pregunta no es si se usará inteligencia artificial, sino cómo y bajo qué reglas”.