Un informe de la FIFA detectó que los mensajes potencialmente abusivos aumentaron 14 veces respecto de Qatar 2022. Aunque no existen pruebas públicas de una operación organizada, especialistas advirtieron sobre patrones inusuales de viralización y la utilización de desinformación, inteligencia artificial y discursos de odio.
La conversación en redes sociales durante el Mundial de 2026 estuvo marcada por un fuerte incremento de mensajes de odio dirigidos contra la Selección argentina y el país, en un fenómeno que especialistas vinculan con la difusión de desinformación, contenidos manipulados y campañas de polarización digital.
Si bien no existe evidencia pública que permita confirmar la existencia de una operación coordinada, distintos informes señalaron que el volumen de publicaciones, la sincronización de mensajes y la reiteración de determinadas narrativas despertaron sospechas sobre una posible amplificación artificial de esos contenidos.
De acuerdo con el balance del Servicio de Protección en Redes Sociales (SMPS) de la FIFA, durante el torneo se analizaron más de 53 millones de publicaciones y comentarios dirigidos a selecciones, futbolistas y cuerpos técnicos. El sistema identificó más de 7 millones de mensajes potencialmente dañinos o abusivos, lo que representó un incremento de 14 veces respecto de la Copa del Mundo de Qatar 2022.
Por su parte, el Observatorio Europeo de Medios Digitales (EDMO) indicó que las interacciones relacionadas con la comunidad argentina presentaron patrones de viralización inusuales, con una velocidad de propagación de etiquetas descalificatorias y contenidos amenazantes superior a los niveles habituales de las conversaciones orgánicas en redes sociales.
Según esos análisis, el fenómeno comenzó a hacerse visible durante la fase de grupos y se intensificó en las instancias eliminatorias. Tras cada triunfo argentino proliferaron publicaciones que cuestionaban decisiones arbitrales y sostenían que la Selección era favorecida por la FIFA, una narrativa que luego derivó en acusaciones vinculadas con presuntos actos de racismo.
Entre los contenidos más difundidos aparecieron videos de incidentes protagonizados por hinchas argentinos, publicaciones sobre un cruce con el streamer Speed y referencias al festejo «Topo Gigio» realizado por Enzo Fernández, que fueron utilizados para instalar la idea de que Argentina era un país particularmente racista.
El clima alcanzó uno de sus puntos de mayor repercusión antes de la final, cuando el actor estadounidense Samuel L. Jackson publicó un mensaje en el que llamó a no apoyar a la Selección argentina al afirmar que era «el país más racista del mundo», una expresión que rápidamente se viralizó.
Especialistas en comunicación digital señalaron que los grandes eventos deportivos constituyen escenarios propicios para la circulación de campañas de desinformación. Investigaciones académicas, basadas en las clasificaciones desarrolladas por Claire Wardle y Hossein Derakhshan sobre contaminación informativa, sostienen que el fútbol reúne condiciones que favorecen la difusión de discursos de odio, teorías conspirativas y estrategias de polarización.
En paralelo, informes de empresas dedicadas a la ciberseguridad, como Fortinet e Intel 471, advirtieron que el Mundial 2026 estuvo acompañado por un crecimiento de amenazas digitales. Según esos reportes, desde comienzos del año fueron detectados entre 13.000 y 19.000 dominios fraudulentos y aplicaciones maliciosas vinculadas con la competencia, creados con el objetivo de intervenir en las conversaciones generadas alrededor del torneo.