El expresidente Mauricio Macri encabezó este martes un encuentro partidario en la sede del PRO en la calle Balcarce, en su primera actividad política tras la derrota en la provincia de Buenos Aires, y afirmó que aunque hace más de un año que no dialoga con Javier Milei, “siempre” está a disposición “para ayudar a que el país encuentre el rumbo”.

“Es un momento para ser muy prudentes. Nunca fui de los que creyeron que cuanto peor, mejor”, señaló el exmandatario al llegar a la reunión a puertas cerradas en la que participaron candidatos y dirigentes de todo el país.

Macri sostuvo que “el Gobierno está enfrentando un desafío cambiario”, pero destacó que cuenta con “un equipo económico que entiende cómo sortear esta dificultad”. Consultado sobre un eventual encuentro con Milei, indicó: “Hace más de un año que no hablamos ni nos vemos, pero siempre estoy a disposición de ayudar”.

El encuentro fue coordinado por el secretario general del PRO y candidato a senador por Santiago del Estero, Facundo Pérez Carletti, y sirvió para repasar la situación electoral en cada provincia. Entre los asistentes estuvieron Fernando de Andreis, Diego Santilli, María Florencia de Sensi, Antonela Giampieri, Javier Sánchez Wrba, Gisella Talquenca y Cristian Ritondo, entre otros.

Al término de la reunión, De Andreis aseguró que “fue una muy buena charla con Mauricio”, y agregó que “el PRO siempre está para colaborar” con La Libertad Avanza. “Es un momento sensible, y lo venimos haciendo desde hace un año y medio”, puntualizó.

En las redes sociales, el partido resumió el encuentro al señalar que “tenemos candidatos en todo el país que combinan juventud, energía y experiencia en gestión” y que la fuerza busca llevar a “cada rincón de la Argentina una propuesta seria, de cambio y de futuro”.

La reaparición de Macri se da en un escenario de tensiones internas en el PRO y de gestos cruzados con el oficialismo. Mientras la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, insiste en profundizar el diálogo con la Casa Rosada, Milei aseguró días atrás que “no hay puertas cerradas” con el expresidente, aunque admitió que la relación se encuentra “fría”.