La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, destacó su combate a la corrupción en las fuerzas de seguridad del mayor distrito del país, e indicó que será intransigente en la lucha contra ese flagelo, al tiempo que defendió la necesidad de establecer un diálogo con los sindicatos.
«Doy la pelea contra la corrupción en las fuerzas de seguridad de la provincia porque no estoy dispuesta a negociar y porque también creo que ese modelo fracasó», indicó la mandataria en una conversación con Graciela Fernández Meijide en el programa «Cada Noche», que se emitió pasada la medianoche por la TV Pública y que cada lunes tiene a la ex senadora como entrevistadora.
«Seguir viendo qué me llevo, y ver el máximo de lo que me puedo llevar del Estado, tiene un límite, y ya estamos en ese límite. Nadie va a venir a salvar a la Argentina, depende de nosotros: esa es la buena y la mala noticia, únicamente depende de nosotros», agregó Vidal.
En medio de una paritaria docente aún no cerrada, la jefa de Estado provincial señaló que «hemos logrado algo con los gremios, más allá de que todavía no hay acuerdo. Estamos discutiendo con los chicos en las aulas: los gremios entendieron que el paro no es la manera. Se han hecho 125 paros en los últimos diez años, y los salarios no han mejorado notablemente, y la educación pública está peor. Los chicos se están yendo de la educación pública, y eso es lo que tenemos que mejorar».
A la vez, aseguró que «el modelo de ver cuál es el máximo de lo que me puedo llevar del Estado tiene un límite, y ya estamos en ese límite».
En la entrevista, de marcado tono intimista, Vidal se refirió a su infancia en el barrio porteño de Flores y rememoró la cena en la que contó a sus padres que estudiaría Ciencias Políticas y no Abogacía, como esperaban.
«Mi casa no era una casa militante. Mi abuelo era un inmigrante español, catalán, que vino huyendo de la Guerra Civil. No hablaba de la guerra, pero transmitía mucho amor por su país y por este», dijo la gobernadora.
Al recordar la declaración vocacional ante sus padres, contó: «Se hizo un silencio enorme, y mi padre me preguntó ‘¿Y de qué vas a vivir?’. Es una linda revancha poder mostrarles a esta altura que puedo vivir de eso: que no me voy a hacer rica pero que tengo un sueldo».
En otros pasajes de la conversación, Vidal indicó que «la Argentina necesita más trabajo, un esquema impositivo distinto, que el Presidente está empujando, donde el empresario tenga trámites más simplificados. Tantos de ellos reclamaron un cambio y todos nosotros nos jugamos: no vinimos a la política a buscar trabajo»-
«Si algunos sectores no lo hacen por convicción de los valores, que lo hagan por el pragmatismo de saber que no hay otro camino que no sea ese», agregó.
Vidal también habló del significado que para los ciudadanos argentinos tiene la presencia constructiva del jefe de Estado argentino en reuniones internacionales y cumbres con líderes globales.
«Cuando uno ve la foto del presidente en el G20 parece una cosa protocolar y lejana, pero eso, al final del día, es un jujeño sacando litio a 4.000 metros de altura, un obrero en una petrolera de Neuquén, alguien instalando un parque eólico en la provincia de Buenos Aires: es gente que antes no tenía trabajo y ahora sí», explicó.