De seguro estás planeando un nuevo viaje familiar, pensando en qué destino se ajusta más a un estilo de vida con niños. Pues, te contamos que Nueva York es una de las mejores opciones para disfrutar con los tuyos. Esta ciudad no es solo una metrópolis llena de rascacielos y espectáculos, también es una ciudad que puede disfrutarse con niños, adolescentes y adultos mayores. Preparamos para ti, este itinerario de cuatro días, enfocado en diversión, imperdibles y atractivos que serán inolvidables para grandes y chicos.

Día 1: Bienvenida a la ciudad
El viaje familiar comienza con un paseo por Central Park, un punto icónico donde es obligatorio hacer una parada. Es el pulmón verde de Manhattan, en el que pueden disfrutar de espacios para correr, hacer picnic o simplemente pasear. Para los niños, es un imperdible la visita al zoológico, dar un paseo en bote por el lago o simplemente divertirse con los parques infantiles. El Central Park también cuenta con senderos ideales para andar en bicicleta o alquilar un carrito de paseo y disfrutar todos juntos.
Cerca del parque, puedes dirigirte a alguno de los restaurantes familiares que te esperan para deleitarte, como el famoso restaurante italiano Serafina o al popular Central Park Boathouse (donde podrán almorzar junto al lago). Después de comer, el recorrido continúa hacia Times Square, un punto neurálgico lleno de luces y pantallas gigantes que dejarán sorprendidos tanto a los niños como a sus padres. Aprovechen de visitar la tienda de M & M ‘s, que posee 2300 metros cuadrados, entrar a la tienda de LEGO o sentarse en las escaleras rojas de TKTS para observar el movimiento de la ciudad. Por la noche, una opción es cenar en Ellen’s Stardust Diner, donde los camareros cantan canciones de Broadway mientras sirven comida.

Día 2: Ciencia, cultura y sabor
¿Listo para empezar el segundo día? Este debe partir con una visita al Museo Americano de Historia Natural. Este lugar es ideal para las familias: los dinosaurios, el planetario y las exposiciones interactivas fascinan a niños y adolescentes. Una recomendación: llegar temprano para evitar las aglomeraciones y recorrer con calma cada sala.
Tras la visita al museo, pueden llegar en metro hacia el Meatpacking District para descubrir el High Line, un parque elevado construido sobre una antigua línea de tren. Pasear por sus senderos entre jardines, obras de arte y vistas urbanas es una experiencia diferente y apta para todas las edades. A mitad de camino, está el Chelsea Market, ideal para almorzar. Hay opciones para todos los gustos, desde tacos hasta helados artesanales. Cierra el día caminando por la zona, viendo los murales, boutiques y cafés. Si queda energía, se pueden ir a Hudson Yards para ver el Vessel y disfrutar de la vista desde la plataforma Edge, este es un panorama más idóneo para niños mayores de 12 años.

Día 3: Historia y vistas inolvidables
Un paseo en barco es una actividad que fascina a grandes y chicos. Y en Nueva York sí que es inolvidable hacer esto, ya que en el recorrido tendrás vista a la Estatua de la Libertad. Los ferrys que recorren la isla de Manhattan son de las atracciones más emblemáticas de la ciudad, es por eso que conviene reservar los boletos con antelación. Durante la travesía, se pueden tomar fotos panorámicas del skyline (la silueta formada por los rascacielos) y aprender sobre la historia de la inmigración en Ellis Island, donde también se puede bajar y visitar el museo.
De regreso a Manhattan, el recorrido sigue hacia el One World Observatory, en la cima del World Trade Center, el edificio más alto de Estados Unidos. La experiencia incluye ascensores con pantallas inmersivas que muestran la evolución de Nueva York en segundos. Desde arriba, podrás tener una vista de 360° de la ciudad. Por la noche, si la energía acompaña, es posible caminar por Wall Street o tomar un helado en el South Street Seaport.

Día 4: Una despedida con encanto
Este itinerario finaliza con una de las actividades más famosas de Nueva York: cruzar el Puente de Brooklyn a pie. Es recomendable hacerlo temprano para evitar aglomeraciones y disfrutar del paseo con calma. El recorrido es seguro para niños y ofrece oportunidades espectaculares para tomar fotos.
Al llegar a Brooklyn, entrarás al barrio de DUMBO (Down Under the Manhattan Bridge Overpass), una zona que combina arte, parques y gastronomía. El parque Brooklyn Bridge Park es ideal para descansar mientras los niños juegan en los modernos parques infantiles que están disponibles en el lugar. Allí también está Jane’s Carousel, un carrusel encantador que data de 1922, esta es una atracción protegida por una estructura de cristal la cual ofrece vista al East River.
En DUMBO también pueden almorzar en los food trucks o en alguno de sus restaurantes, muy populares entre locales y turistas. Antes de regresar a Manhattan, no puede faltar la clásica foto en la intersección de Washington Street con la vista del Empire State Building enmarcado por el puente.