Durante las vacaciones de invierno 2025, más de 4,3 millones de personas se movilizaron por distintos puntos del país y generaron un impacto económico de $1,5 billones (US$ 1.163 millones), de acuerdo con un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Si bien la cifra superó las proyecciones iniciales, representó una caída del 10,9% en la cantidad de turistas respecto del año pasado y una retracción del 11,2% en el movimiento económico real, al ser medido a precios constantes.

La baja del poder adquisitivo familiar, la pérdida de competitividad cambiaria frente al turismo internacional, y un invierno más frío y lluvioso de lo habitual fueron algunos de los factores que incidieron en la menor afluencia de visitantes. También influyó la caída en el número de turistas extranjeros, que optaron por otros destinos frente a un tipo de cambio menos favorable.

De acuerdo con los datos de CAME, el gasto promedio diario por persona se ubicó en $89.236, lo que implica un incremento real del 4,8% respecto del invierno pasado. Sin embargo, la estadía media descendió de 4,1 a 3,9 días, lo que también repercutió en el balance económico general.

Turismo nacional, promociones y decisiones de último momento

En este contexto, el turismo interno volvió a ser el gran protagonista. Si bien con estadías más cortas, millones de familias eligieron recorrer el país aprovechando promociones, ofertas y la posibilidad de planificar escapadas a último momento, una tendencia que se consolidó este año. Los destinos se seleccionaron con base en el clima, el presupuesto y la flexibilidad.

“Este invierno se afianzó la figura del turista de último momento, que toma decisiones según las condiciones del clima y las promociones disponibles”, señalaron desde CAME.

Asimismo, se destacó que muchas familias con alto poder adquisitivo decidieron vacacionar en el exterior, tendencia que ya había sido anticipada en el Hot Sale de mayo, donde más del 50% de las ventas correspondieron a destinos internacionales. En paralelo, el informe del INDEC sobre turismo internacional reportó un aumento interanual del 67% en la salida de residentes al exterior durante el primer cuatrimestre del año.

Cultura, nieve y termas: los ejes de la temporada

Pese a las condiciones climáticas adversas en algunas zonas, el escalonamiento del calendario escolar permitió distribuir el movimiento turístico durante todo julio, evitando la sobrecarga en rutas y favoreciendo la disponibilidad de alojamiento.

El turismo termal se posicionó como una de las alternativas más buscadas. Complejos como Termas de Río Hondo y las termas de Entre Ríos registraron altos niveles de ocupación, consolidando el crecimiento del turismo de bienestar fuera de la temporada estival.

En tanto, la llegada tardía de la nieve generó incertidumbre durante la primera quincena del mes, sobre todo en los destinos cordilleranos. A medida que se normalizó el clima, las pistas pudieron operar con normalidad en la mayoría de los centros invernales.

El acceso a propuestas culturales gratuitas, como museos, ferias y actividades en plazas y centros culturales, fue clave para muchas familias que buscaron alternativas accesibles. Provincias como Salta, Tucumán, Córdoba y Buenos Aires ofrecieron una agenda cargada de opciones sin costo, que tuvieron muy buena recepción por parte del público.

Los destinos más elegidos

Entre los destinos más visitados se destacaron Bariloche, San Martín de los Andes, Villa La Angostura, Ushuaia, El Calafate, Mendoza, Salta y Puerto Iguazú. También sobresalieron las sierras cordobesas, los valles de Catamarca, los complejos termales del Litoral y los circuitos rurales de la provincia de Buenos Aires.

Una de las sorpresas de la temporada fue el vuelo en globos aerostáticos sobre los Valles Tucumanos, una propuesta inédita en la localidad de Yerba Buena que se volvió viral en redes sociales y atrajo a visitantes de distintas regiones del país.

Asimismo, eventos como la Fiesta Nacional del Poncho en Catamarca, los festivales gastronómicos al aire libre en ciudades como Salta y Rosario, y los ciclos culturales en grandes centros urbanos como Córdoba, Mendoza y la Ciudad de Buenos Aires, contribuyeron a sostener la actividad turística en un contexto económico desafiante.