Es un clásico de los hogares argentinos, adorada por hijos, padres y abuelos.Con cuidado, se puede hacer en casa una tan rica como la de las confiterías.

La tarta de ricota es uno de esos clásicos de la pastelería casera que nunca pasan de moda. Con una textura suave, un sabor delicado y la posibilidad de sumarle dulce de leche para una versión más argenta y golosa, esta preparación conquista tanto en la merienda como en el postre. Sin embargo, aunque parece sencilla, lograr un relleno cremoso y sin grietas tiene sus secretos.
El protagonismo está puesto en el relleno. La calidad del producto, el tratamiento previo y la forma de mezclar los ingredientes influyen directamente en el resultado final. Un pequeño error puede derivar en una textura seca, granulada o excesivamente compacta, muy lejos de la suavidad que caracteriza a las mejores versiones.
Para quienes buscan una tarta de ricota perfecta, ya sea la tradicional o la variante con una capa de dulce de leche, hay ciertos errores frecuentes que conviene evitar. A continuación, cuáles son y cómo solucionarlos.
Los errores que hay que evitar al hacer una tarta de ricota
Con estos cuidados, la tarta de ricota logra una textura suave, húmeda y cremosa, tanto en su versión clásica como en la irresistible variante con dulce de leche.
1. Usar una ricota con exceso de líquido
Incorporar la ricota directamente del envase cuando tiene mucha humedad, sin prensarla previamente, puede ser una catástrofe. La base quedará blanda y no podrá sostener el relleno. Para evitarlo, hay que escurrirla previamente en un colador o presionarla sobre un repasador. Esto ayuda a obtener un relleno más firme y cremoso.
2. No procesar la ricota
Cuando la ricota es un bloque, sin nada de humedad, mezclarla con los otros ingredientes sin procesarla, puede dejar grumos que afecten la textura. Se soluciona tocando la ricota, sintiendo su textura y dándole un breve paso por una procesadora -si es necesario, sumarle unas cucharadas de crema- hasta conseguir una preparación homogénea y sedosa.
Ricota fresca, bien prensada. Foto: Unsplash
3. Batir demasiado la mezcla
Este paso puede incorporar exceso de aire al relleno que no necesita. Basta con mezclar solo con el fin de unir los ingredientes ya que el exceso de batido puede provocar que la tarta se infle durante la cocción y luego se hunda o agriete.
4. Cocinar a temperatura muy alta
La cocción de la tarta de ricota debe ser a temperatura moderada. Se cocina a 160° o 170°, para que conserve la humedad y para que la cocción sea uniforme.
5. Abrir el horno antes de tiempo
Si bien no es un bizcochuelo donde abrir la puerta del horno antes de que esté cuajado hace que se rompa su estructura de manera irreversible, abrir la puerta del horno para chusmear la cocción antes de tiempo no es recomendable. Los cambios bruscos de temperatura pueden hacer que la superficie se agriete.
6. No respetar el tiempo de reposo
Tarta de ricota equilibrada, mucho relleno y masa delgada. Fotos Martín Bonetto
Esta es una tarta que se come fría, por lo que apurar el momento del desmolde no tiene sentido. Lo ideal es dejarla enfriar completamente y, si es posible, refrigerarla unas horas. El relleno terminará de asentarse y ganará cremosidad acentuando los sabores.
7. Excederse con la harina o el almidón
Hay recetas que no llevan espesante pero en caso de sumarle almidón para asegurarse de que el relleno quede firme hay que saber que el exceso generará una textura seca y pesada. Utilizar solo la cantidad indicada en la receta.
8. Colocar el dulce de leche de forma incorrecta
Mezclarlo directamente con toda la preparación de ricota transformaría a la receta tradicional en una tarta de dulce de leche con ricota y no al revés. Para una versión más definida, hay que distribuir una capa de dulce de leche sobre la masa y cubrir con la mezcla de ricota. Así se distinguen mejor los sabores y las texturas.
La masa debe ser fina. Foto Shutterstock.
9. Dejar la masa demasiado gruesa
En esta tarta, el relleno es lo más importante. Por eso, la base y la tapa no deben competir con el relleno. Masa fina y relleno contundente son el sello de esta pieza de pastelería.
10. No aromatizar la preparación
El sabor de la ricota es suave y delicado, por lo que el elemento saborizante es clave. No tiene que opacar al ingrediente principal pero sí sumar su aroma. Incorporar ralladura de limón, naranja o esencia de vainilla son potenciadores de sabor y aportar mayor complejidad aromática.
La parte amarilla del limón es la que se utiliza para saborizar. Foto Lucia Merle
Cómo se hace la tarta de ricota
Esta es una de las tartas más sencillas de preparar ya que el relleno se elabora mezclando todos los ingredientes y se cocina directamente dentro de la masa. Con un buen desmolde saldrá igual que la de los profesionales: digna de cualquier pastelería de barrio.
La masa
Es una masa batida la cual parte de manteca blanda (técnicamente se la conoce como pomada) con azúcar. En este punto se le agrega el saborizante deseado como ralladura cítrica o esencia de vainilla. La cáscara de limón perfuma de maravillas a esta tarta.
Una vez integrado, se procede a añadir los huevos y por último la harina con polvo de hornear y una pizca de sal. También se puede hacer a mano, formando una corona con la harina en la mesada y colocando en el centro la mezcla de manteca, azúcar y huevos. Con la mano o con un cornet (rectángulo de plástico o metal que ayuda a unir la masa sin amasar).
El molde no debe ser ni muy bajo ni muy alto. Foto: @cocinarencasa
Una vez lista, se la divide en dos partes, ¡pero atención! el 60% o 70% de la masa por un lado y es resto por otro, ya que la más grande será para la base y la pequeña para la tapa. Se la envuelve en papel film y se la lleva a la heladera por al menos 30 minutos.
El molde
Uno de los moldes clásicos de la tarta de ricota es el de metal desmontable con bordes acanalados, pero se puede preparar en moldes de vidrio aptos para horno si no se desea desmoldar.
El relleno
Básicamente el relleno es la unión de ricota (de preferencia entera), a la que se le añaden huevos, ralladura de limón y endulzante como azúcar o miel. Dependiendo la fórmula, puede llevar un poco de almidón de maíz. Una buena batida para amalgamar texturas y listo.
El armado
Las tiras cruzadas son un recurso diferente de la tarta. Foto: Shutterstock
Un poco de harina sobre la mesada y se procede a estirar la masa para que cubra el diámetro del molde y los bordes. Si la masa se rompe, no pasa nada. Al ser una masa mantecosa, se la puede ir uniendo con la yema de los dedos y quedará bien. Es importante pinchar base y laterales con un tenedor para que no se infle durante la cocción.
El relleno se vierte sobre la masa y se cubre el resto de masa estirada, tratando de que sea del mismo grosor que la base. La idea es que se una con la masa que contiene la ricota para que el relleno no tienda a escaparse. Se pincha suavemente y se lleva a horno a 170°, por 35 0 45 minutos, hasta que esté dorada y cocida.
Se retira del horno y se la deja enfriar en la mesada, y luego se la lleva a la heladera. Para desmoldarla, como generalmente esta tarta se sirve dada vuelta, se coloca un plato o fuente más grande que el diámetro del molde y se lo da vuelta. El toque final siempre se lo da una lluvia de azúcar impalpable, el sello distintivo de esta tarta.
Recetas de tartas de ricota caseras
Tarta de ricota tradicional
Tarta ricota.
Con esta fórmula se logra la tarta tradicional, la clásica de las panaderías. El toque de ralladura de limón, eleva el sabor.
Mirá el paso a paso de la receta tarta de ricota
Tarta de ricota y dulce de leche de Luciano García
Torta de ricota y dulce de leche de Luciano García.
Esta versión además le suma dulce de leche lo cual la hace aún más sabrosa.
Tarta de ricota crocante y fácil sin amasado
Tarta de ricota fácil. Foto: Shutterstock.
La masa no es como la tradicional que recuerda a la de la pastafrola, ésta es diferente ya que se parte de un arenado.
