La expresidenta habló con The Washington Post en su departamento, donde cumple prisión domiciliaria. Fue su primera entrevista con un medio internacional desde la condena. Pronosticó una derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos y confirmó que pidió al Comité de Derechos Humanos de la ONU que revise su caso.
La expresidenta y titular del Partido Justicialista, Cristina Fernández de Kirchner, afirmó que consideraría presentarse nuevamente como candidata a presidenta en 2027 si recupera sus derechos políticos. “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, dijo en una entrevista con el diario estadounidense The Washington Post, publicada en la previa de las elecciones legislativas de medio término que se celebran este martes en Estados Unidos.
Kirchner cumple una condena de seis años de prisión, bajo la modalidad de arresto domiciliario, y está inhabilitada de por vida para ejercer cargos públicos. Recibió al medio en su departamento de Buenos Aires. Según el diario, se trató de su primera entrevista con un medio internacional desde que fue sentenciada, el año pasado.
Durante la charla, la exmandataria salió al balcón para saludar a un grupo de manifestantes que venía de una marcha contra los recortes en educación del Gobierno de Javier Milei. Los manifestantes se detuvieron frente al edificio y corearon “¡Cristina presidenta!”.
“La historia no se escribe en línea recta. Hay avances y retrocesos. Pero la gente siempre regresa”, sostuvo Kirchner. La expresidenta pronosticó una derrota del presidente Donald Trump y del Partido Republicano en los comicios de este martes. “Paradójicamente, el hombre que ha hecho todo lo posible para ayudar a los gobiernos de derecha a ganar en América Latina perderá las elecciones en su propio país”, afirmó. Kirchner también tiene prohibido el ingreso a Estados Unidos.
La exmandataria, de 73 años, fue diputada, senadora, primera dama, vicepresidenta y presidenta entre 2007 y 2015. Todavía no cumplió 18 meses de su condena. Además de presidir el PJ, el diario la ubica como colíder del principal bloque opositor en el Congreso. El Post cita encuestas recientes según las cuales la imagen positiva de Kirchner supera levemente a la de Milei, aunque ambos rondan el 30%.
En cuanto a su vida en prisión domiciliaria, Kirchner contó que vive en un departamento de 200 metros cuadrados, que come sano y que hace ejercicio cuatro o cinco veces por semana en cinta, step y con pesas. También estudia inglés y chino “para evitar que mis neuronas envejezcan”. Por las tardes lee y sigue la actualidad política internacional por televisión. Según explicó, lo más difícil es no poder conversar con amigos y aliados. Puede recibir visitas cuatro horas por semana, repartidas en dos días, con un máximo de tres personas por vez. Tiene permitido usar un teléfono celular, pero dijo que teme que sus comunicaciones estén monitoreadas.
Kirchner recordó la visita que le hizo el año pasado el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, reelecto la semana pasada. Lula estuvo 580 días preso por causas de corrupción hasta su liberación en 2019, y luego sus condenas fueron anuladas. “Me dijo: ‘Haz ejercicio y no te deprimas’”, relató la expresidenta. “Pero no tengo derecho a deprimirme ni a atormentarme ante el sufrimiento ajeno. Sé por qué estoy aquí: por lo que represento, por el gobierno que construimos y por mi negativa a someterme a los poderes establecidos”, agregó.
Sobre la derrota electoral de 2023, Kirchner reconoció que el peronismo contribuyó a su propio fracaso. Ese año, ella y el entonces presidente Alberto Fernández decidieron no buscar la reelección en medio de una crisis económica. Según el diario, durante esa gestión la inflación anual llegó al 211% y la pobreza subió al 40%. “Se produjo un colapso en la cultura laboral”, dijo la exmandataria. “La gente se dio cuenta de que quienes trabajaban ocho horas al día, soportaban a sus jefes y largos desplazamientos ganaban lo mismo o menos que sus vecinos que recibían ayudas del gobierno”, explicó.
Kirchner fue condenada en 2022 por irregularidades en la adjudicación de obra pública en Santa Cruz durante su presidencia. Según la fiscalía, el esquema benefició a un socio comercial. En la misma causa fue absuelta del cargo de asociación ilícita. La expresidenta niega haber cometido delitos y sostiene que se trata de una persecución política. “Decime dónde puse el dinero. Porque, sinceramente, si lo hubiera robado, no estaría en la cárcel. Sería libre, porque habría podido comprar al sistema judicial argentino, que es corrupto”, afirmó.
Kirchner y su abogado, el brasileño Rafael Valim, presentaron un pedido ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU para que revise el caso. Argumentan que se violaron las garantías del debido proceso y sus derechos fundamentales, que se la responsabilizó por actos de su jefe de Gabinete y de otros ministros, y que a la defensa se le negó el acceso a pruebas clave. Lula siguió el mismo camino, y Valim fue su asesor en ese caso. Según el abogado, el objetivo prioritario es que Kirchner recupere sus derechos políticos y que se revoque la inhabilitación.
El comité puede determinar si se violaron los derechos de un acusado, pero no tiene facultades para anular fallos de tribunales nacionales. Argentina, como firmante del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, está obligada a respetar sus normas. “La decisión debe someterse a la justicia argentina”, señaló Valim. Agregó que, por la tradición argentina en derechos humanos, ve “una posibilidad mucho mayor de cumplimiento”. “Si Argentina no cumple, preveo una movilización social irresistible por parte del pueblo argentino”, advirtió.
La exvicepresidenta de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Flávia Piovesan, profesora de la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, explicó al diario que los gobiernos de derecha como el de Milei suelen presentar la supervisión internacional como una injerencia. Sostuvo que un fallo favorable podría tener un gran impacto. “Ante la comunidad internacional, habrá quedado reivindicada”, afirmó.
Kirchner dijo que, cuando Milei y otros líderes de derecha no cumplan sus promesas, el enojo antisistema que los llevó al poder se volverá en su contra. “Ahora muchos argentinos están frustrados porque sus vidas no han mejorado, su dinero no les alcanza hasta fin de mes y ven un gobierno que no solo no hace nada por los pobres, sino que los ataca activamente”, sostuvo. El Post señala que Milei logró bajar la inflación, pero que este año subieron la pobreza y el desempleo, y que la aprobación del Presidente cayó a sus niveles más bajos desde que asumió.
Para la expresidenta, el desafío de los sectores progresistas no es solo volver al poder. También deben comprender el enojo de los votantes y ofrecer una alternativa creíble, con propuestas que la gente crea realizables, sobre todo en temas económicos cotidianos y en el endeudamiento. “¿Es posible gobernar racionalmente una sociedad en la que el 50 por ciento piensa que el otro 50 por ciento debe desaparecer?”, planteó. Contó que sus clases de chino le dieron otra mirada sobre el tema. Explicó que la filosofía china propone que el yin y el yang coexistan, mientras que en Occidente se espera que un bando derrote al otro.
Al cierre de la entrevista, más manifestantes se acercaron al edificio, entre ellos una mujer con un cartel que pedía “¡Liberen a Cristina!”. “Vengo todas las semanas, así que ella sabe que no está sola”, dijo al diario Christina Rivera, una de las presentes.