Entre colinas y con su castillo como epicentro, Edimburgo despliega siglos de historia. Su casco antiguo medieval, jardines centenarios, museos y barrios pintorescos conforman una capital que combina tradición, modernidad y una atmósfera única, marcada por el sonido inconfundible de las gaitas.

La ciudad vieja y su imponente castillo

La Old Town, que se remonta al siglo VII, se levanta sobre una de las siete colinas de la ciudad. En la cima se encuentra el Castillo de Edimburgo, fortaleza que resguarda las joyas de la corona escocesa y la célebre Piedra del Destino, utilizada en las coronaciones desde el siglo XII.

Desde los Scottish National Galleries, una serie de escaleras y explanadas conducen hasta The Mound, el camino que asciende hacia la colina y su historia milenaria. Al llegar a la cima, se abre paso Castle Hill, que da inicio a la Royal Mile, la arteria que une el castillo con el Palacio de Holyroodhouse, residencia oficial de la monarquía británica en Escocia.

Pasadizos, catedrales y calles de película

La Royal Mile reúne calles de arquitectura medieval, iglesias históricas y una red de túneles subterráneos. Allí destacan la Catedral de Saint Giles, de estilo neogótico, y la antigua Iglesia de Tolbooth, levantada en el siglo XIX. Bajo las piedras del Royal Mile, los pasadizos de Mary King’s Close conservan un aire sombrío propio del siglo XVII.

El recorrido también conduce al Museo de los Escritores, instalado en la mansión de Lady Stairs, y a Victoria Street, una de las calles más fotografiadas por su trazado curvo y niveles medievales. Este rincón, que conecta George IV Bridge con Grassmarket, inspiró el célebre Callejón Diagon de Harry Potter.

Miradores y jardines

Desde el este de Princes Street se divisa Calton Hill, con sus columnatas neoclásicas que recuerdan a un templo inacabado de Atenas, y un horizonte salpicado de agujas góticas.

Al pie de la colina, los Princes Street Gardens dividen la ciudad vieja de la nueva. Este parque de 150 mil metros cuadrados se construyó en el siglo XVIII, cuando se desecó el lago que protegía al castillo. Hoy luce tulipanes y alberga el monumento gótico a Sir Walter Scott y un reloj de flores naturales que desde hace dos siglos marca el paso del tiempo.

Dean Village: el secreto mejor guardado

A solo un kilómetro de Princes Street, se encuentra Dean Village, un antiguo poblado fundado en el siglo XII por monjes de la Abadía de Holyrood a orillas del río Water of Leith. Durante siglos fue un centro industrial con molinos textiles hasta que, en el siglo XIX, pasó a formar parte de la capital.

Con sus casas de piedra, calles empedradas y puentes sobre el arroyo, este barrio aún conserva un aire bucólico que contrasta con el bullicio de la zona comercial. Entre sus puntos de interés sobresale el Well Court, edificio de piedra roja del siglo XIX construido por el propietario del diario The Scotsman. También destacan los Dean Gardens, el cementerio homónimo y la Scottish National Gallery of Modern Art, instalada en un antiguo orfanato rodeado de jardines y lagunas.

De Stockbridge a Circus Lane

El paseo por el Water of Leith conecta Dean Village con el Real Jardín Botánico, un espacio que reúne especies de todo el mundo, y con el barrio de Stockbridge, donde cada domingo funciona un animado mercado de alimentos en los jardines del Jubileo.

Muy cerca se encuentra Circus Lane, una calle curva considerada una de las más hermosas de Escocia. Diseñada en el marco de la expansión de la New Town por el arquitecto James Craig, es uno de los rincones favoritos de los habitantes de Edimburgo.

La ciudad nueva

La New Town, construida a partir del siglo XVIII, nació como expansión del casco medieval. De estilo georgiano, combina avenidas amplias, plazas y edificios señoriales que complementan el perfil histórico de la capital.

Datos útiles

  • Cómo llegar: el tren nocturno Londres–Edimburgo es una opción práctica. Parte de la estación Euston a las 23.45 y arriba a Waverley Central a las 7.30. El regreso mantiene el mismo horario.
  • Tarifas: los pasajes en asiento regular comienzan en 50 libras (63 dólares). Los camarotes con baño privado alcanzan hasta 300 libras (375 dólares) por pasajero.
  • Servicios: el tren cuenta con camarotes, coches cama y coche comedor.