En el noroeste de Francia, sobre un afloramiento rocoso en el corazón del departamento de Morbihan, se encuentra uno de los pueblos favoritos de los franceses –así lo eligieron ellos mismos en 2016 en un programa de televisión de la cadena France 2– que se ha convertido en una visita imprescindible para amantes de la historia, la tradición y la Navidad. Sin ser una de las más conocidas, esta villa es una de las más atractivas de la región de Bretaña, una de esas que una vez descubres no puedes sacarte de la cabeza, especialmente si se visita durante estas fechas tan especiales. Es durante dicha época del año que este coqueto destino saca sus mejores galas con una iluminación digna de una película de Hollywood.
Fuente: revista Viajes National Geographic
UN DESTINO CON CARÁCTER Y AUTENTICIDAD

Con menos de 1.000 habitantes, Rochefort-en-Terre es uno de esos cautivadores pueblos de calles estrechas y empedradas que invitan a pasear, de casas de piedra con entramado de madera, galerías de arte y tiendas de artesanía que obligan a detenerse, porque en cada rincón se respira belleza y autenticidad y un marcado carácter. Su principal monumento y emblema es su castillo.

Originalmente, se levantó en el siglo XII sobre un espolón desde donde se podía vigilar el Grées, pero de esta parte solo quedan algunos restos –incluidos algunos lienzos de la antigua muralla–, pues fue asaltado y dañado en varias ocasiones hasta que poco después de 1793 se demolió por orden de la administración departamental. Lo que se puede ver hoy día es más bien una fortaleza-casa solariega construida por el pintor Alfred Klots a partir de los antiguos establos, un edificio que mezcla con maestría los estilos gótico y renacentista.

Más allá de esto, hay que hacer una parada en la Place du Puits, la cual está rodeada por alguna de las casas más antiguas y notables fechadas en su mayor parte entre los siglos XV y XVII, y otra en la Place des Halles, la principal desde el siglo XVII y corazón económico y social. Así mismo, hay que ver la puerta monumental de Cadre, una de las principales entradas construida en el siglo XVIII y, cerca de la puerta fortificada del Etang, el lavadero comunal del siglo XVI. La iglesia de Nuestra Señora de la Tronchaye, de los siglos XII y XVI con campanario románico y fachada de estilo gótico flamígero, la capilla de San Roch, que situada en lo alto de una colina ofrece vistas panorámicas del pueblo y los alrededores, y la capilla de San Miguel completan la lista de imprescindibles.
NAVIDADES MÁGICAS EN LA BRETAÑA FRANCESA

Elegido como ‘Pueblo Maravilloso de Navidad’ en 2017, este rincón francés repleto de flores y abetos que pintan de color cada calle y esquina y en el que todas las casas y edificios se decoran con miles de luces y guirnaldas que se extienden hasta el castillo, la Navidad y su magia se sienten y viven de manera especial. Como guinda de la decoración están las crèches de Nöel (belenes o pesebres) que se instalan en diferentes puntos, incluidas las iglesias y las vitrinas de los comercios. Visitarlo en estas fechas asegura una experiencia inmersiva y auténtica en la que patrimonio, artesanía y tradición se dan la mano.
Este año, desde el 28 de noviembre hasta el 4 de enero, Rochefort en terre se viste con sus mejores galas para que locales y turistas puedan disfrutar al máximo. Además de pasear por su entramado, uno puede acercarse a comprar algún recuerdo navideño a una de las muchas tiendas de arte y artesanía que se reparten por el pueblo, comercios que durante estas fechas instalan sus casetas fuera para obtener mayor visibilidad. Después, el día puede acabar con un chocolate caliente acompañado de una crepe de caramelo con mantequilla salada o de un kouign amann (pastel tradicional de la región de Bretaña). Además, se realizan diferentes actividades para niños y mayores, como visitas con un guía local bajo el nombre ‘Magie de Nöel’.