En medio de su proyección nacional, Axel Kicillof prepara una nueva incursión fuera de la provincia de Buenos Aires con una visita a Córdoba, uno de los territorios más esquivos para el kirchnerismo. El mandatario tiene previsto participar este viernes de un congreso de la Asociación de Trabajadores de la Sanidad Argentina (ATSA) en La Falda, en una actividad que combinará agenda sindical y política.

La visita se da en un contexto donde el gobernador busca fortalecer su posicionamiento con vistas a una eventual candidatura presidencial, en un distrito donde Javier Milei logró su mayor diferencia electoral en el balotaje de 2023. En el entorno de Kicillof consideran, sin embargo, que en los últimos meses se registró un retroceso en la imagen del Presidente, lo que abre una ventana para reconfigurar el mapa político.

Acompañado por el dirigente sindical Héctor Daer, el gobernador evalúa sumar otras actividades durante su estadía, como la firma de convenios con universidades y encuentros institucionales. En paralelo, ya había comenzado a tejer vínculos en la provincia con participaciones virtuales y entrevistas en medios locales, en el marco de una estrategia que apunta a “construir sin intermediarios” y reconectar con el electorado cordobés.

En el oficialismo bonaerense sostienen que el objetivo es evitar quedar encasillado en una estructura partidaria tradicional y avanzar con una identidad propia. “La idea es llegar de manera directa, sin depender de dirigentes locales”, remarcan cerca del mandatario, en alusión a un electorado que mantiene una fuerte impronta antikirchnerista.

La relación con el gobernador cordobés, Martín Llaryora, es definida como correcta en lo institucional, pero no habrá actividades compartidas. Desde el entorno del mandatario mediterráneo dejaron en claro que, al tratarse de una visita con perfil político, no está previsto un encuentro. Llaryora busca evitar cualquier señal de alineamiento con el kirchnerismo en un año donde su prioridad es consolidar su gestión provincial.

En ese escenario, el cordobesismo intenta diferenciarse tanto del oficialismo nacional como del kirchnerismo, con un discurso enfocado en el equilibrio fiscal combinado con desarrollo productivo. Mientras tanto, Kicillof apuesta a construir una alternativa dentro del peronismo con una narrativa renovada, en un territorio donde el espacio enfrenta históricas dificultades.

El armado del bonaerense también incluye contactos con otros actores del peronismo cordobés, como la diputada nacional Natalia de la Sota, en un intento por ampliar su base política en el segundo distrito electoral del país. La estrategia combina presencia territorial, discurso propio y articulación con distintos sectores, en un año que el propio Kicillof define como de “construcción”.