El gobernador bonaerense Axel Kicillof analizó este lunes, en declaraciones radiales, la reelección de Lula da Silva en Brasil y la interpretó como una derrota para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y para el mandatario argentino, Javier Milei. Lula se había impuesto el domingo en el balotaje con el 51,76% de los votos, frente al 48,24% de Flávio Bolsonaro, y revirtió así el resultado de la primera vuelta.
Kicillof calificó de «monstruoso» lo que hizo el líder del PT. Recordó que muchos pensaban que era imposible remontar la elección y que Lula, en cambio, tenía la certeza de que se podía. Según el gobernador, tomó decisiones y hizo cambios en la campaña, en su forma de hablar con la sociedad y en las medidas de gobierno, lo que generó una movilización que terminó dando vuelta el resultado.
Para el mandatario bonaerense, el mensaje central es que «no hay que resignarse ni bajar los brazos», algo que, dijo, coincide con la historia de vida de Lula. También lo vinculó con «la decisión del pueblo brasileño, que supo que no estaba condenado a tener un presidente de ultraderecha».
Kicillof sostuvo además que hubo «un rechazo que incluyó a Milei». A su entender, en la campaña bolsonarista se quiso mostrar un éxito de las políticas del Presidente y los brasileños rechazaron «el ajuste y la subordinación a intereses extranjeros». Afirmó que «hubo un intento de injerencia de Trump en la campaña, con instrumentos poderosos, que fracasó», y recordó que en la Argentina en octubre pasado «ya se vio la injerencia del mandatario estadounidense al hablar de las elecciones y de las consecuencias de votar distinto».
Según Kicillof, «Lula dijo en su discurso que le ganó tanto a los representantes de la milicia como a la injerencia extranjera, y que Brasil no es el patio trasero de nadie». El gobernador resumió el resultado como «un triunfo de Lula y una derrota de Trump y de Milei». Agregó que «a nivel regional se abrían dos caminos muy distintos si Brasil se inclinaba hacia la ultraderecha», y definió el resultado como «un hito que representa un quiebre en lo que parecía una tendencia electoral».
“Habrá una reconfiguración de la geopolítica en este tiempo. Por más que se apliquen todas esas recetas, a través del algoritmo y redes sociales, presencias que busquen influir a través del miedo o apoyos, eso que parece tan imposible de vencer, no lo es. Evidentemente, los caminos que tomó Lula fueron eficaces”, afirmó.
En esa línea, sostuvo: “Les cuesta mucho a los oficialismos. Eso muestra que si se acierta en la comunicación y en la expresión de lo genuino, la convicción es arrasadora. Hay un vínculo con su pueblo. Brasil comprendió que no podía pasarle esto a Brasil, que no era por el lado de la motosierra. La enseñanza es que hay que confiar en un rumbo y en un pueblo que lo lleva adelante”.
También destacó la estrategia política del presidente brasileño: “Nadie en Brasil puede dudar de las miradas y convicciones de Lula para Brasil. Una vocación que tuvo aun con un congreso en contra fue la frentista. Incluir a otros sectores porque estaba en juego la democracia”.
Mirando hacia la Argentina, Kicillof planteó que todavía falta definir la oferta electoral de cara a 2027. “Muchos sectores están empezando a exhibir una oposición a Milei, y no lo hacían antes”, señaló.
Consultado por el hecho de que Milei no reconoció el triunfo de Lula, respondió: “Vi el discurso de Bolsonaro. Es una historia en desarrollo. Fue una victoria arrolladora, que fue reconocida por las autoridades electorales de Brasil. Espero que Milei no opte por ese camino de nuevo. Son sectores que nunca van a reconocer fácilmente el triunfo ajeno”.
Y cerró: “A todos nos llenó de alegría y tranquilidad. Por más que amenacen y pongan toda la guita del mundo, prevalece un pueblo que quiere ir en una dirección que no tiene nada que ver con el odio, con la guerra, ni con la sumisión”.